lunes, 10 de junio de 2013

Situaciones de la vida

Quiero dejar reflejada algunas historias que me han pasado durante estos años que llevo en vida, bueno a los seis años que tenía en el recreo estaba jugando al pilla-pilla como creo que muchos niños de mi edad hacían y de repente, yo muy tonta, fui con los ojos cerrados y no vi a Mario, un chico de mi clase y me choqué. Cuando me choqué, sentí un impacto muy fuerte, me dolió y, sin notarlo, empecé a dormirme. Cuando se lo dije a uno de mis profesores me dijeron que solo era un golpe, que equivocados estarían. Después de ese recreo, empecé a notarme muy cansada y a cerrar los ojos. Muchos compañeros se reían, pero mis verdaderos amigos me veían preocupados y uno de ellos, ahora no me acuerdo quién fue le dijo a la profesora que estaba muy mal y la profesora, de mala gana, accedió a que llamarán a mis padres. Mi abuela vino preocupada, tuvo que llamar a la ambulancia donde me metí y a punto de dormirme un enfermero lo evitó, me dijo que perdería la memoria. Mientras íbamos pensé en dormirme pero me vi sin memoria, como perdía a mis mejores amigas: Elena, Paula, la otra Paula, Cristina, Marta, Paz... y me vine arriba, porque no quería perderme eso ni olvidar mi familia. Sobreviví, bueno morir no iba a morir, pero conseguí llegar bien. Eso es uno de ellos, allí vi que tienes que aprovechar cada día con tus amigas porque sino algún día será ese día en el que puedas perderlos, y los pierdas con un enfado, con una tontería, por el móvil, por o que sea y es muy triste perder esos momentos, perderte sin una sonrisa. Hoy, mañana y pasado valora a tus mejores amigas. Es un consejo de Vera García.
Cuando nací, tuve un problema, un ligamento cruzado en la pierna cruzada. Nada comparado con silla de ruedas ni con ningún Sindrome pero bueno, era especial. Eso hizo que mi pierna fuese la mitad de elástica que la otra, lo que hacía que fuese más débil. Pero eso me hizo más fuerte, con los años jugé con esta excusa para no hacer tareas en las que o tenía pereza o vergüenza. Me di cuenta de que eso era de cobarde, y supe enfrentarme. Fui a un fisioterapeuta que me ayudó a que mi pierna tuviese más masa muscular y me ayudó, la verdad. Ahora soy más fuerte.
Yo no sé pronunciar la r y todo el mundo se burlaba de mí, pero un día empecé a ver que era muy gracioso mi acento y mis palabras y me reí, lo que molestaba a la gente. Hasta que en francés fui la que pronunciaba mejor la r y los demás se sintieron como yo y me comprendieron. También me sirvió para ir adelante.
Mi abuelo murió muy pronto, no le conocía mucho y a mi hermana le supuso un duro golpe. Eso hace que las cosas que tenga que decir a mi abuela, a mis padre... las diga y no espere miles de años porque quién sabe qué puede pasar.
Yo creo que soy una niña corriente, y hay gente que ha tenido situaciones más molestas, mas incómodas que le han hecho madura. Yo he tenido la suerte de ser una niña durante un montón de tiempo y quizá todavía a día de hoy me lo pueda permitir.
Sinceramente, no me considero la persona con más desgracias del mundo ni nada parecido. Yo creo que soy una chica normal, y que esas desgracias que me han ocurrido me han venido bien.

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